El mismo sueño, antes de conocernos
Desde niños, cada uno por su lado y sin saber que el otro existía, queríamos lo mismo: vivir en el campo, entre árboles frutales, animales y un río.
Años después Dios unió nuestras vidas, y con el tiempo también el sueño. Nos permitió adquirir esta finca con la intención de que fuera nuestro hogar.
Hasta aquí no llegan los servicios públicos básicos, así que los primeros años se nos fueron en trabajar la tierra y en ingeniárnoslas para resolver lo necesario. Mientras tanto, contemplamos la idea de adaptar un proyecto turístico familiar, algo privado, para los más allegados. Ese era el plan.


